Familiar y uruguayo desde 2009  •  Primera extracción en frío  •  Trazabilidad de cada gota  •  Envíos sin costo a todo el país en compras mayores a $2000 Familiar y uruguayo desde 2009  •  Primera extracción en frío  •  Trazabilidad de cada gota  •  Envíos sin costo a todo el país en compras mayores a $2000

Club Sabiá: la respuesta a algo que ustedes empezaron sin saberlo

El consumidor quiere saber de dónde viene y cómo se produce el producto que lleva a su cocina. En Sabiá, ese cambio transformó nuestra forma de relacionarnos con quienes nos eligen.

En el posteo anterior conté cómo cambió la cantidad de Aceite de Oliva que consume Uruguay. Pero hay otro cambio, menos visible en las estadísticas, que a nosotros como empresa nos movió el piso todavía más: cambió el lugar al que la gente recurre a comprarlo.  

Durante muchos años, la góndola del supermercado o tienda minorista fue el único punto de contacto entre nosotros y quien compraba nuestro producto. Nosotros cosechábamos, prensábamos, embotellábamos, y ahí terminaba nuestra parte de la historia: el resto pasaba en un mostrador que no conocíamos, con un cliente que tampoco nos conocía a nosotros. Eso empezó a cambiar muy claramente luego de la pandemia y nunca volvió para atrás.

De un día para el otro hubo gente que se empezó a contactar directo con nosotros para que le entregáramos más volumen y directo en su domicilio, sin intermediarios. No necesariamente por buscar un precio mejor, sino para ver con sus propios ojos de dónde sale lo que están por llevarse a la mesa. Empezaron a preguntarnos: cómo era la cosecha, qué variedades cultivábamos, cómo era el proceso de molienda y si se trataba de “primera extracción en frío”. También querían conocer la cara detrás de la etiqueta y preguntaban si podían visitar nuestro establecimiento para conocer el proceso de primera mano.

Hoy una parte importante de nuestras ventas ya es directa, sin pasar por ningún intermediario, y esa proporción viene creciendo cosecha tras cosecha. Esto nos permitió conocer a nuestro consumidor, saber cuáles son sus inquietudes, sus gustos, sus elecciones. Nos encanta charlar con ellos y asesorarlos sobre todo lo que nos preguntan porque eso nos ayuda a seguir creciendo y dándoles un producto y servicio de calidad.

Todo este proceso nos enseñó algo que no esperábamos: comprar Aceite de Oliva Virgen Extra dejó de ser solo elegir una marca en la góndola y pasó a ser también elegir a quién le vas a creer. La gente quiere saber quién está detrás de la botella, de qué forma trabaja, si lo que dice la etiqueta es cierto. El origen honesto y familiar pasó a pesar tanto como el sabor y el precio.

Para una empresa familiar como la nuestra, ese cambio fue una oportunidad enorme: es exactamente lo que somos, siempre lo fuimos, y ahora era algo que el consumidor buscaba activamente en vez de darlo por sentado. Pero también fue un desafío logístico y de organización que no teníamos resuelto: ¿cómo sostener ese vínculo directo con alguien que vive a 300 km del olivar? ¿Cómo lograr que nuestros clientes tengan siempre disponibilidad de nuestro producto y no tengan que recurrir en el apuro a AOVEs del que desconocen su origen o calidad?

De ahí nace la idea de Club Sabiá: un sistema de suscripción pensado para las personas que ya eligieron tener AOVE de verdad en su cocina todo el año, con beneficios y sin depender de los vaivenes de precio del mercado. Es, en el fondo, nuestra forma de llevar ese vínculo directo que se armó en el establecimiento a cualquier parte del país, sin que haga falta viajar hasta Lavalleja para obtenerlo de forma directa y sin intermediarios.

Gracias a nuestros clientes y amigos por acompañarnos en este camino que arrancó con 6.300 olivos y hoy es mucho más de lo que alguna vez imaginamos.

p. Laura da Trindade

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