Familiar y uruguayo desde 2009  •  Primera extracción en frío  •  Trazabilidad de cada gota  •  Envíos sin costo a todo el país en compras mayores a $2000 Familiar y uruguayo desde 2009  •  Primera extracción en frío  •  Trazabilidad de cada gota  •  Envíos sin costo a todo el país en compras mayores a $2000

Así aprendió Uruguay a cocinar con AOVE

En poco más de una década, el aceite de oliva pasó de ser un producto reservado para ocasiones especiales a convertirse en un ingrediente habitual en la cocina uruguaya. ¿Qué hizo que cambiáramos la forma de consumirlo? Desde Sabiá fuimos testigos de esa transformación y también tuvimos que adaptarnos a ella.

Cuando lanzamos nuestro primer lote en 2012, el aceite de oliva virgen extra en Uruguay todavía era un artículo de ocasión: un mero condimento. Se compraba en botellitas de 500 ml, casi como quien compra un perfume: para una ensalada especial, para el domingo, para cuando venía visita. Los envases de 3 y 5 litros existían, pero quienes los compraban eran la excepción.

Quince años después, esa realidad cambió por completo. Hoy la gente no solo condimenta con AOVE: cocina con AOVE. Lo usa para saltear, para hornear, para todo lo que antes era territorio de los aceites refinados, como el de girasol o maíz. Y no es una sensación nuestra: los datos del sector confirman que el consumo local de aceite de oliva producido, y en especial el producido en Uruguay, viene creciendo de forma sostenida en los últimos años.

Lo interesante es por qué pasó esto acá, en un país que no tiene ninguna tradición mediterránea. Un estudio hecho con consumidores de Montevideo lo explica bastante bien: el consumo de AOVE en Uruguay no viene de una costumbre heredada, como en España o Italia, sino de que la gente empezó a verlo como un alimento que le hace bien para la salud. No hay una abuela que lo haya usado toda la vida. Hay una decisión más consciente, más reciente, y por eso mismo más sólida: no es moda pasajera, es un hábito que se está construyendo de cero y aconsejado por profesionales de la salud, la nutrición y el deporte.

No voy a hacer acá el posteo técnico sobre por qué el AOVE es mejor que un aceite refinado (eso queda para más adelante). Lo que quiero contarles acá es cómo fuimos testigos, durante estos quince años, de que el aceite de oliva dejó de ser un lujo puntual y pasó a ocupar un lugar fijo en la alacena de muchos hogares uruguayos.

Para nosotros como empresa familiar, ese cambio no fue solo una buena noticia: fue un desafío real. Cuando arrancamos, producíamos pensando en un mercado chico y de nicho. El crecimiento de la demanda nos obligó a tomar decisiones que no estaban en el plan original: invertir en la planta elaboradora que inauguramos en 2015, repensar los formatos que ofrecíamos y, sobre todo, sostener la calidad artesanal mientras crecíamos en volumen. No es fácil producir más sin perder lo que te hizo diferente en primer lugar, y esa meta la tenemos en cada cosecha.

También hubo algo más que nos cambió el negocio, que tiene que ver con quién compra ese aceite y cómo lo compra hoy. De eso hablaré la semana que viene.

p. Laura da Trindade

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